PERIODO

98 – 01



Este período documenta el agotamiento de un modelo que había sostenido el auge acuarelístico. La saturación del mercado no tradicional y sus circuitos de comercialización fuerzan a los artistas a replantear los rasgos característicos de su pintura. La diversidad estilística se hace más amplia, y va desde continuidad del realismo tradicional hasta exploraciones de arte abstracto o conceptual. Bajo la influencia del lenguaje global y el discurso contemporáneo en el arte, algunos artistas incorporan referencias políticas y sociales en su práctica pictórica, ignoradas en décadas anteriores. David Villalba y Juan Carlos Zeballos muestran aproximaciones más gestuales y expresionistas que rompen definitivamente con lo esencialista de la técnica canónica. La abstracción y semi-abstracción se normalizan, así el hiperrealismo deja de ser por definición sinónimo de buena acuarela. Jovenes artistas incorporan en su acuarela referencias urbanas contemporáneas, grafitis y elementos de cultura popular que contrastan sustancialmente con la iconografía identitaria tradicional. El concurso «Nueva Visión de la Acuarela» de 2001 institucionaliza esta ruptura al exigir explícitamente obras experimentales, reconociendo de manera implícita que el modelo establecido había llegado a su límite. Este período cierra un ciclo donde la acuarela arequipeña deja de ser solo tradicional regional y se abre hacia una estética posmoderna donde la técnica se hace autónoma del motivo y se reafirma como el principal elemento de identificación con la ciudad.