Los concursos de arte y la institucionalización de la acuarela
Durante los años ochenta se consolidó un proceso de institucionalización en Arequipa con el establecimiento de diversos concursos. Se establecieron dos concursos muy importantes con duración de más de una década:
El Concurso Nacional de Pintura Michell & Cía. iniciado en 1981 con la denominación Edgardo Bedoya Forga, y el Concurso Nacional de Pintura Pro Unámonos nacido en 1988.
El concurso Mitchell se distinguió por implementar un sistema descentralizado de recepción de obras que lo diferenciaba de certámenes limeños como el del ICPNA o la Asociación Cultural Peruana Británica, que organizaban concursos de acuarela como el Salón de Acuarela del ICPNA y el Concurso Jhon Constable del Británico, donde las obras debían entregarse en Lima. Según la publicación conmemorativa de los treinta años del certamen de la empresa Mitchell & Cia., la idea del proyecto surgió en 1980 durante una excursión familiar a Cabanaconde.
El concurso Pro-Unámonos nació por iniciativa del Dr. Jaime Rey de Castro López de Romaña, estableciendo un paradigma de mecenazgo empresarial sostenible con el auspicio de El Pacífico-Peruano Suiza Compañía de Seguros durante veinticinco años consecutivos. La Asociación Pro Unámonos había sido fundada en 1960 por un grupo de distinguidas damas de Arequipa, como Margaret Cornuelle de Ricketts y Lucy Harmsen de Bustamante.
Estos concursos acompañaron otros de menor duración como:
1984
1985
1987
1988
1995/97
Premio Municipalidad Provincial de Arequipa.
Premio Colca y Premio Indelca.
Premio Atlas.
Premio Pelikan.
Premio Alianza Francesa.
Estos concursos tuvieron una influencia trascendental en cuanto al régimen estético y temático de la acuarela producida durante sus años de duración en la ciudad, y fueron a su vez los catalizadores de los cambios de los intereses de los acuarelistas, así de los cambios visuales de la ciudad.
1986
El Concurso Nacional de Artistas Jóvenes, iniciado en 1986 por el CCPNA con patrocinio de Southern Peru, se estableció como plataforma para creadores menores de 35 años en óleo y acrílico.
Los cambios que se consolidaron en la acuarela de la ciudad quedaron registrados en el año 2001 con ocasión del 50 aniversario de la Escuela Nacional de Arte Carlos Baca Flor y el concurso titulado “La Nueva Visión de la Acuarela” el cual tenía como premisa principal la innovación y ruptura de lo tradicional en la acuarela, en el intento por el cambio de paradigma.





























